LO NUESTRONOTAS DE OPINIÓN

LA DIGITALIZACIÓN, UNA REALIDAD CRECIENTE

La pandemia no es virtual

Por Luis Contanzo*

La pandemia generada por el COVID 19 ha creado una nueva realidad y ciertamente no es virtual. Ha cambiado el estilo de vida individual y colectivo de gran parte de la humanidad y demanda repensar el actual orden socio-económico y cultural.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en 2011 declaró el acceso a internet como un derecho humano por ser una herramienta que favorece el crecimiento y el progreso de la sociedad en su conjunto. Desde entonces, se vienen sucediendo múltiples acciones en pos de la promoción y protección del acceso a internet.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible -aprobada por la Asamblea General de las N.U. el 18/9/2015-  en varios de sus objetivos, metas e indicadores, contempla la garantía para que todos los hombres y mujeres, en particular, las personas de escasos recursos económicos y en situación de vulnerabilidad, tengan los mismos derechos entre otros, al acceso a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. 

Hasta el presente hemos ejercido de aprendices en asuntos corrientes como la economía, la empresa, la sociedad, y en diversos aspectos de nuestros quehaceres -un poco de todo y en particular en lo referido a internet, que nos impone un aprendizaje permanente- con prospectiva, tratando de tener una mirada hacia adelante. 

La prospectiva es, aquí y ahora, más que algunas reflexiones. Es el planteamiento de escenarios alternativos que nos permitan actuar frente al futuro con efectividad. Es un ejercicio que se centra en hacer conjeturas sobre el futuro de algo y traerlas al presente para que nos ayuden en la toma de decisiones.

Por tanto, se trata de conjeturar que algo puede ocurrir. Si tal conjetura se formula en el presente y basándose en ella se toman buenas decisiones con el resultado de evitar la ocurrencia de un mal acontecimiento, habremos tenido éxito.

Podemos y debemos reflexionar acerca de los aspectos económicos; en lo inmediato y en el corto y medio plazo.

Sobre la economía, al menos se pueden plantear algunos escenarios con cierto grado de seguridad. El primero, el más obvio hoy, que la recesión será importante y se notará, primero en el presente año y, dependiendo de la actuación pública y privada, podría extenderse al/los siguiente/s.

Para el presente año ya hay aproximaciones: por cada mes de reclusión la actividad económica nos da un descenso del PIB del dos por ciento. Si consideramos tres meses de parada de la actividad económica, obtenemos una recesión de, por lo menos, el – 6 %. Venimos de un 2019 con caída; en realidad venimos de años sin crecimiento.

Algunas instituciones anuncian cifras de decrecimiento del PIB del orden del – 9 %. Con un déficit público importante y un desempleo que puede situarse de nuevo en valores similares al que se alcanzó en 2002.

En cuanto a la salida, deseamos que pueda ser en forma de V, con el supuesto de una salida ordenada de la pandemia; sin desechar absolutamente que pueda ser en forma de U, si la salida es gradual y alargada en el tiempo, con complicaciones como las que podrían representar posibles rebrotes de los contagios.

También debemos hablar de la sociedad, con una marcada implicación de la tecnología.

«El impacto y las implicaciones de la revolución digital se hacen cada vez más evidentes y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce el gran potencial de la conectividad global para estimular el desarrollo humano.»

Ese es el principal mensaje del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en el prólogo de un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT 2017) 

La superación de la crisis puede ser, por ejemplo, con el uso masivo de las nuevas tecnologías en y por parte de la sociedad civil. La digitalización, antes un término lejano para muchos individuos, es hoy una realidad creciente y una necesidad forzada por las circunstancias. Nuestra supervivencia, nuestro trabajo y nuestros ingresos dependen de esta conexión digital sin barreras, y dependerá aún más en el futuro.  

Sabemos que lo único constante es el cambio, sobre todo los actores del sector TIC que han sabido históricamente adaptar sus operaciones y adoptar las tecnologías apropiadas en los sucesivos procesos de cambio. 

Sin embargo, lo que estamos viviendo ahora es diferente. Estamos en una transformación fundamental en todo el ecosistema de las comunicaciones y en un plazo más corto de lo que nunca antes se había experimentado.

Ing. Luis Contanzo
Asesor en Telecomunicaciones y Management

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