“EL DESORDEN ES TAN NOCIVO COMO UNA TORRE DE ALTA TENSIÓN”

Una cooperativa modelo, e inmensa por varios motivos, en pleno conurbano bonaerense

El Arq. Miguel Ángel de Céspedes, presidente de la Cooperativa Telefónica de Tortuguitas, dialogó con Nuestra Revista sobre el post covid; objetivos a mediano plazo; la práctica de sus valores institucionales; aportes sociales y una de las claves para disminuir el impacto ambiental.

Miguel De Céspedes acompaña cada unidad de servicio, cada acción solidaria, cada proyección de mejora tal como si se desprendiera de un plan maestro superador para la institución de Tortuguitas.

¿Cuáles fueron los desafíos que les dejó la pandemia?

La pandemia aceleró lo que es el uso de las tecnologías, en nuestro caso, especialmente, en el usuario. Siempre ha habido un porcentaje de la población que usaba internet, pero muy pocos hacían home office o estudiaban desde sus hogares. La demanda de internet creció mucho en poco tiempo, por suerte, nos encontró bien parados y claro que hubo que hacer ajustes, porque no era conectar solamente a un usuario sino a cientos. Esto produjo un cuello de botella a la hora de las instalaciones y del abordaje del servicio en sí. Requerimos implementar otros tipos de cuidados con respecto al personal, porque contamos con menos cantidad de gente, siendo que algunos no podían concurrir por inconvenientes de salud ya existentes. Quiero agradecer a nuestros empleados porque su predisposición fue total, para poder satisfacer la necesidad del socio, del usuario y del vecino, quien necesitaba una respuesta rápida para no quedar incomunicado ni fuera de lo que era el día a día de su actividad laboral o educativa.

De alguna manera se aceleraron los tiempos y eso nos obligó a pensar en un crecimiento más rápido en medio de todos los inconvenientes que estamos teniendo. Pensemos que en el 90% de los casos referimos a tecnología que hay que importar y hoy ese es un problema bastante serio que impide que tengamos el crecimiento que deberíamos tener. Hay que buscar el punto más adecuado para el ritmo de inversiones, el desarrollo de las redes y de la tecnología que estamos instalando para que, justamente, haya continuidad. Es preferible tener un ritmo parejo con grandes esfuerzos que frenar, arrancar y frenar. Eso es lo que tratamos de evitar, así no hay cambios bruscos que puedan afectar al usuario. Internet es una herramienta que ha dejado de ser un servicio de lujo para ser un servicio de necesidad primaria dentro de nuestro contexto familiar y, por supuesto, empresarial. Tenemos que seguir pensando en seguir modificando nuestras formas de vida.

Otra cosa que nos está sucediendo ahora son muchos robos de redes de cobre. En nuestra Cooperativa contamos con redes de cobre muy importantes, así como de FTTH y estamos tendiendo a que todos los usuarios tengan internet en su casa, aunque sea de baja velocidad. A quienes poseen solamente un teléfono por un tema generacional, porque no usan internet o por  el motivo que sea, los tenemos sobre cobre; al resto sobre fibra. Así que estamos en esa lucha permanente.

¿Podría compartirnos algunos de los objetivos que se plantean a mediano plazo?

Con algunas cooperativas de la región tenemos un proyecto de celulares, aunque todavía está en etapa de desarrollo. Seguimos insistiendo en que un celular cooperativo ayudaría mucho a poder reemplazar o complementar los tres servicios que ya estamos dando y cuando hablo de reemplazar me refiero, especialmente, a la telefonía fija que casi no tiene uso, que es prácticamente un mueble dentro de una casa. Queremos avanzar para que una parte de lo que son las comunicaciones no se pierda dentro de las cooperativas.

Nuestro mayor objetivo sigue siendo llegar a todos con fibra óptica; tenemos 25.000 usuarios, pero hay más de 75.000 potenciales. Nos toca un área de alta competencia, estamos tratando todos los días de convencer a nuestros usuarios de que somos mejores que los otros y nuestra única manera de crecer es seguir agregando tecnología. Tenemos que continuar tendiendo redes para los servicios que ya estamos dando y para los que vendrán. Brindamos servicios sociales de 50, 100 o 300 megas que son específicos a los requerimientos de las industrias que están radicadas en nuestras áreas, pero es muy cara y no conseguimos la que necesitamos. Tampoco nos ayudan los valores de los servicios que estamos prestando; todo es muy pero muy a cuenta gotas. Hay que tener en cuenta que cada vez que hacemos una compra hay que tener dólares para poder comprarlos, entonces también están las trabas de que no están los dólares para que tu proveedor pueda hacer el cambio y mandar la moneda fuera. Es una situación bastante compleja que entendemos que es coyuntural, que tiene que cambiar, así como los valores de los servicios, porque, considerando que existe una conformación tan importante en dólares, no podemos mantenerlo en valores que, en muchos casos, se asemejan a lo que cuesta 1 kilo de carne. Y si lo comparamos con los que tiene Cablevisión, por ejemplo, hay mucha diferencia, pero no podemos acercarnos ni un poquito, porque está congelada la tarifa. Es toda una cosa muy extraña las cooperativas tenemos una espalda chiquita, absolutamente de capital nacional, con una formación de sacrificio permanente y se nos hace muy difícil poder competir así. Estamos al límite de todo, muy apretaditos, tratando de hacer cosas, de conseguir créditos, hablando con el ENACOM para ver de qué manera pueden colaborar en el desarrollo de nuestras redes; bregamos todos los días para seguir tapizando nuestro territorio con fibra y mejor tecnología. Nuestro leitmotiv siempre fue tener mucho fierro como para dar un servicio importante. Por eso, en estas épocas donde es más difícil, quizás renovar, tenemos lo necesario. Nuestros ingenieros son muy exigentes y buscan permanentemente la optimización.

¿En qué acciones evidencian los valores que declaran en su cultura corporativa?

Quienes formamos parte del Consejo de administración somos todos vecinos de nuestra localidad, con una trayectoria importante en lo que es lo comercial, industrial y profesional. Así que, de alguna manera, intentamos que esos referentes sean los que marcan cuál es el grado de honestidad de nuestro trabajo y eso ha sido muy bien recibido por la comunidad. Se ve reflejado en el día a día, en la confianza y afecto al encontrarnos en las diferentes actividades sociales.

La cooperativa no es ni el presidente, ni el secretario, ni el tesorero ni el Consejo de administración. Es de los socios y nosotros somos sus representantes. Ahí reside el grado de responsabilidad social y compromiso que tenemos con la institución.

Pluralismo hay de todos los credos, de todos equipos de fútbol, de todas las religiones; no existe ningún tipo de diferencia entre unos y otros. La mayor cantidad de pensamientos diferentes lo que hacen es construir un mundo más rico de conocimiento que permite que sea un poquito más madura. Intentamos tener presente a todos y no es más importante la voz de una industria que lo que piensa un jefe de familia. Los consejeros funcionamos como termómetro de lo que pasa y cuando los vecinos se acercan a plantearnos un problema, tenemos que volver a la fuente y ver qué está pasando

Cumplimos con el aspecto democrático de nuestras asambleas. Una fue hace dos meses, la segunda a finales de noviembre y más allá de que tuvimos la posibilidad de realizar encuentros por zoom nos resultaba muy difícil poder transmitirle a los socios todo lo que había pasado y de qué manera lo habíamos afrontado. También hay mucha gente mayor, los socios históricos, que quizás no manejan una plataforma de este tipo y les era complejo participar. Entonces, preferimos retrasarlo hasta que se dieron las condiciones para hacerla presencial, con todos los protocolos, en un espacio muy abierto y así cumplir con el requerimiento institucional para poder estar en absoluta legalidad.

¿Cuáles son las acciones que brindan a la comunidad que quisiera destacar?

Tenemos un espacio cultural, deportivo y de talleres. Por el Polideportivo pasan alrededor de 500 o 600 chicos al mes de 3 a 4 veces por semana, cuestión que hace que la familia se acerque, genere pertenencia y confraternidad. Buscamos aglutinar a nuestros jóvenes para que crezcan acá. Se trata de una competencia sana que después los convierte en los representantes de nuestra comunidad, ya sea que participen de vóley, básquet, tenis, fútbol 5, futsal, gimnasia artística, hockey femenino.

La parte de cultura ofrece una Orquesta juvenil y un taller de cuerdas, violas y violines que hace presentaciones permanentemente. Después tenemos talleres de teatro comercial u ocasional, el cual se da en una sala de usos múltiples con capacidad para 180 personas. Claramente que con la pandemia estuvo cerrado; ahora empezamos con grupos de hasta 70 u 80 personas como para mover un poquito los huesos. El año que viene realizaremos una programación anual con estrenos mensuales. También hay talleres de coreo dance, zumba, danza árabe y yoga.

Es importante reconocer que los socios hacen un aporte aparte de la cuota mensual para que, de alguna forma, no genere pérdida en lo que es el servicio de las telecomunicaciones. En cada una de las Asambleas anuales se vuelve a consultar la continuidad de dicho aporte. Estamos muy contentos porque la comunidad de nuestra cooperativa sigue apoyando este proyecto y mientras siga así, lo llevaremos adelante.

¿Considera que las telecomunicaciones pueden disminuir el impacto ambiental?

Las comunicaciones no son de las industrias que más daño hacen al ambiente, pero siempre trabajamos tratando de hacer el menor daño posible. Aunque, claramente, no solamente depende de la voluntad sino de los materiales que tenemos a disposición para utilizar. Sí creo que todavía hay que resolver mucho el tema de la contaminación visual por los tendidos, cables y eso tiene que ver con etapas en desarrollo de una comunidad. Todavía somos un país que nos falta planificación, que hemos crecido casi en forma orgánica como pudimos y a los servicios les ocurrió de igual manera. Hay pequeñas y gran cantidad de muchas cosas que hacen a la mejora de nuestra calidad de vida; seguramente, cuando se entienda esto, lograremos, asimismo, mejorar el impacto ambiental de nuestros servicios. Es tan nocivo el desorden como una torre de alta tensión; revertir esto nos permitiría mejorar nuestro hábitat. Tiene que ver con el crecimiento y la madurez de Argentina, no de un sector.

Agustina de Castro Paz

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