EN RIO COLORADO SE PRIORIZA LO SOLIDARIO

Cuatro de los diez Consejeros son mujeres en CEARC

Liliana Di Sciscio, consejera por la provincia de Río Negro ante la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad y otros servicios públicos (FACE) y secretaria de la Cooperativa de Electricidad y Anexo de Río Colorado (CEARC), reflexionó sobre el movimiento cooperativo, las prácticas de género y la asignatura pendiente con la juventud local.

¿De qué manera la historia de la localidad se entrelaza con la de CEARC?

La ciudad se puebla y crece por medio de la producción agrícola, frutícola y ganadera. Con el paso del tiempo, se establece un sistema de riego por canales para aumentar la actividad en la colonia. Aunque dependíamos exclusivamente de los faroles de los domicilios hasta que llegó un grupo electrógeno privado que abastecía de energía dos horas al día. A raíz de ello, se agruparon pobladores y productores en la colonia Julián Echarren para idear la creación de una pequeña usina. Así fue como el 24 de julio de 1956 empezó formalmente el funcionamiento de nuestra entidad. El terreno donde se construyó la planta de operaciones fue donado por un vecino. Unos años después adquirimos una casa en el centro donde funciona la parte administrativa. Nuestro sueño, el día de mañana, es poder contar con una sola sede para ambas. Pero, hoy la economía no nos lo permite.

En este avance de las cuestiones solidarias empezamos a ofrecer servicio de sepelio tercerizado para todo el grupo familiar. Además, le proporcionamos una línea telefónica fija y de celular. Esta última cuenta con la adhesión de 1.100 asociados que pueden elegir la cantidad de megas.

Otra cosa que teníamos en carpeta y que siempre queríamos hacer, porque la necesidad así lo iba demandando, es la fibra óptica. Hoy, respetando los principios y los valores cooperativos vamos en función de esta situación. Desde mi rol como consejera de FACE puedo transmitir que ese es el futuro de las cooperativas, porque todos los servicios van a depender de un programa de computación e internet. La conectividad la van a necesitar todos, hasta incluso los productores que están en la colonia más alejada. Desde el 2011 o 2012 andamos con reuniones analizándolo y siempre nos resultaba económicamente inaccesible la inversión. Hace 2 años una empresa externa quiso alquilar nuestros palos de electricidad para poner fibra y nos negamos, porque justamente era uno de nuestros objetivos. Por ello, recibimos el acompañamiento de una consejera de la línea del nivel nacional, quien nos ayudó a gestionar un ARN para la zona rural.

Empezamos con recursos propios a tirar la línea troncal hasta la zona aislada que es donde no llega nadie. Así fue que realizamos la primera conexión de internet en la Escuela Número 14. Fue asombroso. A los pocos días ellos empezaron a compartir su wifi con estudiantes del nivel secundario para que puedan hacer sus trabajos virtuales. Realmente fue una alegría por todos lados.

El proyecto de ARN, actualmente, está en vías de presentación, porque teníamos que contar primero con la licencia, luego, con la conexión de ArSat que salió en el mes de abril y a partir de ahí, agilizar los papeles para presentárselos a la ingeniera. Calculamos que dentro de poco nos darán el número de expediente para continuar con la obra.

¿Cuál es la característica que considera que mejor los representa?

Esta cosa personalizada que se tiene y que la gente ante un problema se puede acercar a dialogar, aunque esté enojada. Tienen un lugar a donde ir incluso pueden hablar con los consejeros. Cuando tiene problemas para pagar la factura, por ejemplo, vemos cómo lo solucionamos. Yo creo que eso hace la diferencia. El asociado hace su consulta y se resuelve rápidamente.

¿Sus servicios se vieron afectados, de algún modo, por la pandemia?

Nos vimos afectados en forma de organización intra cooperativa. Cuando empezó la cuestión importante de los contagios y demás, empezamos a armar los protocolos de seguridad e higiene y burbujas de trabajo. Los guardias salían con determinado número de personas y así nos fuimos manteniendo. Este año aumentaron los contagios y la cosa se desbordó. Al circular mucha gente por fuera, nos vimos afectados con los aislamientos. Llegó un momento en que, en la oficina, en la parte administrativa, había una sola persona. Nosotros como Consejo continuamos con las reuniones por zoom.

No se afectó el servicio, ni la atención, porque se dieron turnos y la gente que tenía algún problema lo pudimos resolver. El cobro de energía tampoco presentó inconvenientes, más o menos, pagó el mismo porcentaje. No decayó tanto el total. Sí, se atendieron a aquellos que por razones económicas no pudieron, armándole un plan de pago. Son 7.500 asociados, así que la gente hizo un gran esfuerzo.

Quisiera invitarla a reflexionar sobre la evidente participación masculina mayoritaria que hay dentro del movimiento cooperativo.Son muy pocas las mujeres, en general, al igual que en otras actividades. ¿Cuál cree que sea la razón?

Me parece que, en las cooperativas de electricidad en particular, se instaló culturalmente que es un espacio para varones. Quizás las mujeres han sentido lo mismo que yo cuando me dijeron de participar en el Consejo que respondí que de electricidad no entendía nada y que por eso no podía estar. Pasa por este “cuco” de que la energía es para los varones que son los que andan con los cables…

Quien me convocó es un amigo especialista en cooperativas con la cabeza bien abierta que me hizo ver que mi mirada serviría para lo institucional. Empecé a participar como vocal suplente y después ya accedí a la secretaría. Antes de la pandemia, me propusieron ser presidente y dije que no. No, porque no quisiera, porque me gusta el lugar. Pero tengo a mi mamá que vive en Buenos Aires con casi 90 años y viajo con mucha frecuencia. Tener un cargo de esas características y estar ausente gran tiempo en el mes, no es ético. Así que pedí seguir como secretaria.

Te decía que cuando empecé era yo sola como mujer. Paulatinamente y por suerte se fueron acercando más. Las fuimos convocando para que integren el consejo, viendo esta cuestión de género y ya somos 4. Es decir, 4 de 10. Realmente, participamos sin problemas. Nuestros compañeros son maravillosos, hay mucho respeto. Así que, por ese lado, hemos ido creciendo mucho. Puedo decir por las reuniones en las que he estado en FACE y en congresos que son pocas las cooperativas que tienen tantas mujeres como nosotros. Así que es un orgullo.

Específicamente en su ciudad, ¿cuentan con alguna política institucional que aborde la temática de género?

Nosotros apoyamos todo lo que se haga con el trabajo de género, participamos y damos nuestra presencia. No tenemos nada organizado, aunque sí firmamos el convenio nacional por medio de FACE para integrar el Consejo Equidad de Género de la Alianza Cooperativa Internacional. Estamos trabajando en lo que se preste sobre la temática, ya sea participar o acompañar en una charla. El sindicato docente tiene su política de género a través de la Comisión de mujeres, quienes a veces se acercan por alguna cuestión y lo apoyamos. Es decir, no dejamos de participar en propuestas de este tipo, pero internamente no tenemos ninguna actividad. Es una deuda que tenemos, así como con los jóvenes. En ese sentido, había hablado con Guillermina que está con jóvenes en FACE y con la directora de una secundaria que es mi amiga. Estaba todo listo y llegó la pandemia por lo que no pudimos hacer nada. Eso está pendiente. Queremos que se acerquen e imbuirlos de este espíritu cooperativo.

Liliana Di Sciscio integra la Cooperativa desde hace más de 10 años. Siente orgullo por los logros institucionales y personales que han devenido de “salir del lugar de confort y aprender”.

Agradezco estar en el consejo, porque realmente es una satisfacción. Aprendo mucho y me siento agradecida del trabajo de mis compañeros que hacen un esfuerzo muy grande, dejando de lado sus obligaciones para poder estar.

Agustina De Castro Paz

Actual presidente de la cooperativa

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