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Respuesta del Lic. Eduardo Fontenla a una carta publicada en Clarín ¿No será que el problema somos nosotros, los dueños de la cooperativa?”

Con sorpresa leí la carta y respondo de similar forma, tal como la inicia su firmante.

Soy un ciudadano argentino de 64 años, que también como usted vi mucho de mi querida República Argentina. Mayoritariamente viví cosas buenas y también algunos episodios de mal manejo. Por no es mi objetivo responder políticamente a lo que usted denomina como cooperativa, argumentos que obviamente no comparto.

Me quiero referir al deslizamiento conceptual de llamar cooperativa a algo que no es, que confunde conceptual y políticamente a la opinión pública y que no ayuda a la correcta comprensión para los lectores que pueden no estar en conocimiento del tema que plantea. Deslizamiento que desconozco si se asienta en prejuicios ideológicos o desconocimiento del tema.

Argentina no es una cooperativa, aunque en su identidad nacional tiene valores y principios que toma el movimiento cooperativo. Argentina al igual que las cooperativas no tiene dueños, somos 45.376.763 ciudadanos con igualdad de deberes y derechos y que, cuando se producen desequilibrios en su ejercicio, se deben corregir institucionalmente, precisamente por sus asociados, quienes deben asumir el compromiso que implica ser dueños de la empresa y no simples clientes o usuarios.

Es llamativo el error de decir que Vicentín es una cooperativa. No. Es una empresa de propiedad mayoritaria de una familia, siguiendo el modelo de organización y de gestión propio de una empresa de lucro y no de servicios como la cooperativa. Vicentín representa un modelo de organización que conocemos y padecemos los argentinos y está muy alejada del pensamiento y de la acción cooperativa.

Una idea que comparto con usted es que en Argentina parte del problema somos nosotros. No obstante debo agregar que también somos nosotros la solución y que, a diferencia de su expresión “…Sólo nos queda venderla…” opongo, la Argentina no se vende. A ello agrego, utilizar la figura cooperativa como metáfora para referir a nuestro país es claramente un error conceptual muy desatinado y, además, dañino.

Para los lectores desprevenidos, corresponde decir que las cooperativas y el sector de la economía social son parte de la solución que la Argentina necesita y que, no duden, ayudan y ayudarán a lograr prosperidad inclusiva. Usted cierra su carta diciendo “…Esto no da para más…”.Yo prefiero decir: esto da para mucho más, para vivir bien y en la Argentina me quedo.


La carta original puede leerse en el siguiente link: https://www.pressreader.com/argentina/clarin/20200926/282299617609236

Lic. Eduardo Fontenla

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