“EL COOPERATIVISMO ES UNA BUENA MANERA DE REGULAR EL MERCADO”

La Cooperativa de Electricidad de Pigüé contada, en primera persona, por su presidente Luis Stoessel

¿Podría presentarse y comentarnos cuál es la historia que lo une a la Cooperativa de Electricidad (CELP) de Pigüé?

Soy Luis Stoessel, vivo en Pigüé y estuve relacionado con el cooperativismo desde muy joven a través de una cooperativa apícola. Allí tuve contacto con Félix Bedacarratx, quien integraba el Consejo de Administración de la Cooperativa de Electricidad y durante 2 o 3 años me insistió para que formara parte hasta que me decidí en el 2008. Recuerdo que entré como vocal titular en reemplazo de un consejero que había renunciado y le quedaba un período vigente. Concluido ese año quedé como suplente hasta el 2009. Posteriormente integré el Consejo Administrativo como secretario desde el 2010 al 2014 y me designaron como presidente del 2014 al 2016. Luego tuve que salir, porque nuestro estatuto no nos permite continuar más de ese lapso en un cargo, me volví a presentar en el 2016, instancia en la que me tocó ser vocal suplente. Me desempeñé como vicepresidente del 2017 al 2018. Después quedé como tesorero en el 2019 y desde el 2020 que estoy como presidente.

Luis Stoessel, presidente de la Cooperativa Eléctrica de Pigüé, conversó con Nuestros medios sobre la historia y pasión que lo une al modelo cooperativista; sus desafíos y proyecciones.

¿Qué es lo que lo motivó a pertenecer a la cooperativa y desempeñarse en dichos cargos?

El cooperativismo me gustó desde que lo estudié en la secundaria, venía con una fuerte orientación en ese sentido. Primero entré a la cooperativa de apicultores que, si bien era pequeña, fue ideal para aprender un montón de cosas. Lo que me motivó a acercarme a la cooperativa de electricidad fue que, en ese momento, estaban brindando telefonía e internet y yo veía, como técnico electromecánico, que estaba relacionado con el tema de la tecnología y de las redes de fibra, que el servicio podía mejorar muchísimo. Cuando entré al consejo la primera misión que me encargó su presidente Ricardo Campaña fue integrar la comisión de la Federación de Cooperativas (NODOCOOP)la cual se encargaba de unir y brindar el servicio de internet en diferentes localidades, mediante un sistema de radio enlace. En esas reuniones empecé a aprender un poco más sobre internet y la importancia de la conectividad. Al apreciar su crecimiento propuse que la cooperativa adquiera una red de fibra óptica al hogar. Ese proyecto cayó muy bien en la comunidad y fue ahí donde empezaron los primeros cargos de responsabilidad. Fue un camino muy difícil de transitar por los costos que tiene la fibra óptica y la imposibilidad de acceder a préstamos. Pero el esfuerzo dio su fruto. Cuando empecé había 1.700 abonados con menos de 1 mega, hoy son 3.700 con más de 15 megas al hogar. El servicio ha crecido muchísimo, hay muy buena disponibilidad de megas y ya tenemos servidores propios en nuestra central; desafío que me tiene todavía muy entusiasmado.

Me gustaría comentar que cuando se hizo el tendido de la red de fibra óptica, la Cooperativa tomó la decisión de convocar a 8 egresados de la Escuela Técnica de Pigüé. A nosotros eso nos pone muy contentos, porque el hecho de estar en una comunidad pequeña y poder dar fuente de trabajo, creo que es muy bueno para evitar un poco que emigren. En aquel entonces nos decían “No se compliquen la vida y contraten la obra llave en mano”. Pero nos negamos, primero, porque queríamos dar trabajo a mano de obra de acá y, segundo, porque lo queríamos hacer mejor y la única manera era tener gente nuestra, capacitada y supervisar todo. Hoy todo lo que es urbano hasta la última quinta tiene la posibilidad de poder conectarse a esa fibra óptica.

¿Cuáles son los servicios que brindan a la comunidad?

Actualmente hay 70 personas que se ocupan del funcionamiento de la cooperativa. Tenemos servicio de energía que es el más importante, en donde contamos con unos 10.000 socios, de los cuales 200 están en la zona rural. Cabe aclarar que hace un tiempo absorbimos la Cooperativa de Arroyo Corto y con ello, se anexaron sus líneas rurales, por lo que ahora tenemos una extensión de 700 kilómetros. Brindamos seguro de vida, cobertura de sepelio, enfermería a domicilio o en las salas de las cooperativas y traslados en ambulancia de baja complejidad. Es un servicio importante para 3.000 abonados con grupo familiar. También, otorgamos servicio de televisión, que ya tiene su propio canal, a 5.000 habitantes; internet a 3.700 y líneas telefónicas a 4.500 pigüenses.

Todos los servicios nosotros los tenemos en la zona urbana de la localidad, menos lo que es energía que tenemos en la zona rural. Después todo lo que es internet, estamos abarcando el radio urbano que es bastante amplio. El problema que tenemos es territorial, siendo que como hay muchas sierras, no estaríamos en condiciones de llegar a todos los lugares por igual, pero lo queremos resolver en el corto plazo, ya que entendemos que hoy el agro necesita internet.

¿Cómo transitaron el tiempo de pandemia?

Nosotros estamos en una zona en la que prácticamente no se presentan cortes, porque la energía se abastece de tres lugares diferentes. Lo que sí hubo fue una demanda grandísima de internet. Realmente eso nos demostró que todo el esfuerzo que pusimos para hacer la red de fibra y para crear NODOCOOP, valió la pena. Hoy estamos unidos desde localidades de 100 kilómetros, mediante fibra óptica, lo que nos permitió conseguir los servidores de Google, de Netflix y disponer de los  megas que necesitábamos en plena pandemia. Lo cierto es que no tuvimos ningún problema en abastecer a toda la población en su demanda, cosa que, la competencia al tener equipos de radio enlace, no pudo. Por eso, durante ese período, muchísima gente se volcó a nuestra Cooperativa. Para nosotros el hecho de no haber tenido reclamos y que la gente estuviese navegando bien en internet fue una manera de acompañarlos en una circunstancia tan difícil como fue la cuarentena.            

En este último tiempo se debatió bastante sobre los desafíos que los distribuidores de internet tuvieron que asumir para responder a la hiper demanda de banda ancha de los usuarios. ¿Uds. realizaron algún tipo de cambio para mantener la calidad y velocidad del servicio?

Yo entiendo que para muchas cooperativas fue un problema, ya que generalmente contratan un servicio a ARSAT o a Telefónica de 2 gigas, por ejemplo. El problema surge cuando la gente empieza a pedir más y uno sólo contrató 2 gigas. Entonces lo que tiene que hacer es en lugar de darles 15 megas a todos los asociados, se empiezan a navegar con 10 u 8 megas y así se degrada el servicio. Creo que eso le debe haber pasado a muchas entidades colegas.  A nosotros eso no nos sucedió, porque tenemos servidores que actúan como si fuera una especie de usina que provee megas. Por tanto, le dimos al socio, la cantidad de gigas que necesitó. Todo lo que refiere a aumentar la cantidad de megas, implica, en realidad, exigir más a la capacidad de los equipos en las centrales.

En un momento estábamos dando 6 megas, lo pasamos a 10 sin aumentar el valor del servicio y después a 15 para plan familiar. Antes de la pandemia teníamos 2.900 abonados, hoy son 3.700 y tuvimos que hacer un cambio de tecnología en la central para que todos los equipos que puedan resetear hasta 10 gigas de capacidad. Esto demandó una inversión extraordinaria de dólares transformados en pesos. Pero bueno uno cuando llega a cierta escala, no puede parar. Tenés que invertir permanentemente para mantener la calidad del servicio y con una tarifa que recién ahora estos meses nos autorizaron a aumentar. No se pudo aumentar por casi un año la tarifa y todas las cosas aumentaron. No es porque uno quiera cobrar más, porque después no te dan los números para poder hacer todas estas inversiones en dólares. De todas maneras, nosotros tenemos un servicio de internet que comparado con otras localidades es económico. Siempre buscamos tener una tarifa baja y tratar de sumar muchos socios.

¿Qué puede decirme sobre las tarifas?

Hoy en día nos encontramos que el dólar se disparó, los equipos están en dólares, pero las tarifas están pesificadas. Siempre lamentablemente estamos viviendo en el peor escenario, haciendo malabares. Lo que agrava todo esto es que nosotros trabajamos con una central de ONT que se conecta a la fibra y de donde sale la conexión del televisor. Ese equipito cuesta 75 dólares. Es decir que, para la instalación, solamente, estás poniendo $7.500 dentro del hogar. Encima uno hace una compra de 100 o 200 equipos que no llegan, porque hay un problema de importación de equipos de electrónica. Hay cooperativas que tienen las fibras ópticas ya instaladas, listas para largar y no les llegan los equipos para el hogar. Es realmente algo impensado, pero pasa.   

Si uno compara el balance de un año con el del otro, realmente ha sido una calamidad, porque todos los servicios se han dado vuelta. Hace más de un año que no dan tarifa para el servicio de energía. El cableado, el poste, los transformadores, todos los gastos tienen relación al precio dólar. Entonces es imposible que los números den. En internet, en cambio, tenemos un excedente que no es tampoco una locura comparada con lo que fue la inversión, pero sirve. Uno quiere generar lo suficiente como para ir creciendo, pero cuando uno empieza a tener déficit, se tiene que endeudar y empiezan las cataratas de problemas. Realmente hoy la tarifa de energía no se puede aumentar, no está permitido y te la tenés que arreglar con eso. Es un poco injusto, porque yo sé que debe haber lugares y empresas que no invierten en las líneas eléctricas, pero en Pigüé hay postes de cemento ensamblados y las que son subestaciones las tenemos bajo techo, cuidando de que los transportadores no se humedezcan, no reciban agua, ni le entren los pájaros para que no haya corto. O sea, realmente hay una inversión grandísima. A veces a uno le duele que no reconozcan eso y que paguemos justos por pegadores. Yo creo que el servicio eléctrico es muy importante y siempre se va a encontrar una solución, pero a veces parece que lo toman muy a la ligera. Cuando la gente dejó de pagar la factura, debimos dejar de pagarle a Cammesa, porque sólo nos alcanzaba para los sueldos y las cargas sociales de los empleados. Fuimos difiriendo los pagos en acuerdo con la empresa, con OCEBA y con el gobierno, pero eso generó un fuerte desfasaje. Hay gente que pasó a deber 8 facturas y como hubo un decreto de que no podía cortársele el servicio, hizo un ruido grande. Al principio tampoco se podía cobrar la factura en la cooperativa y los bancos tampoco atendían. Ahora uno lo cuenta, ya pasó, pero en ese momento no sabíamos que hacer. Fueron días terribles realmente, pero siempre vamos tratando de pelear y salimos. Además el tema solidario con determinados sectores con escasos recursos, amerita ser atendido. Las autoridades no crearon la pandemia…, la sufren como todos.

Los mentores del actual presidente que marcaron y siguen marcando huellas en la CELP: Ricardo Campaña, que además de presidir la entidad dirigía los destinos del club de futbol local; y el Vasco Félix Bedacarratx, un amigo todo terreno, cuidador de muchos aspectos de esta entidad solidaria.

EL COMPROMISO DE CELP CON SU COMUNIDAD

¿La cooperativa cuenta con algún proyecto social o educativo?

Hasta antes de la pandemia juntábamos varios colegios y los asistíamos con cursos de cooperativismo. Pero el escenario que atravesamos, distorsionó a todo. Ahora estamos evaluando algún tipo de proyecto, porque hay un problema grandísimo con respecto a la conectividad dentro de los establecimientos educativos. Nosotros damos un servicio de internet, que está subvencionado, pero entendemos que, por ejemplo, cuando colocamos el wifi en la dirección de la escuela, tienen internet alrededor, pero no llega a las aulas. Hay un problema edilicio. Entonces estamos evaluando de qué manera podemos darle solución para que realmente tengan cobertura. De todas maneras, se plantean dos cuestiones diferentes. Por un lado, llegar con internet a las aulas del establecimiento y, por el otro, la cantidad de megas a emplear al mismo tiempo con un sistema que te lo distribuya dentro. Técnicamente es algo complejo, por eso, estamos estudiándolo con el municipio y el Consejo escolar. La educación realmente está cambiando, requiere que esto sea viable. Si todo se hace armoniosamente y todos ponemos un poquito de buena voluntad, se puede solucionar. Pero debería haber una decisión política fuerte, porque después está el otro tema, la conectividad en las casas para estudiar. El tema es que, actualmente, donde hay internet en espacios libres, no funciona correctamente en algunos casos.

¿De qué manera cree que CELP se diferencia de otras instituciones que brindan servicios similares?

La diferencia más importante que me parece que hay entre una empresa cooperativa y una empresa privada es la prolongación en el tiempo. Una empresa privada que tiene un dueño va a proyectar todo según su interés y vida propia. La cooperativa, en cambio, proyecta sin medir el plazo de retorno de esa inversión, porque todo aquello que genere excedente, lo va a ir reinvirtiendo. Creo que la parte económica es la diferencia más grande que tiene una empresa con una cooperativa y eso, a su vez, arrastra lo social. La Cooperativa de Pigüé ayuda a las escuelas, los clubes e incluso a las entidades que tienen sociedades de beneficencia. Creo que los dos tipos de empresas conviven bien. No creo que el cooperativismo tenga que matar al sector privado, sino que es una buena manera de regular el mercado.

Siendo que lo que plantea son diferencias más que nada, podría decirse, filosóficas entre la empresa privada y la social ¿Por qué considera que el cooperativismo tiene tan buena llegada en Pigüé?

Cuando empezamos con el servicio de telefonía, la gente estaba cansada de que la otra empresa no atienda sus reclamos y que cuando tenía problemas con el servicio, no vinieran a solucionárselo a tiempo. Nosotros, a diferencia, asistimos el reclamo las 24 horas del día y el arreglo se produce casi inmediatamente, ya sea desde la central o acercándonos con la camioneta al hogar. También se puede ir a quejar directamente a la cooperativa. Eso hace a la diferencia. Creo que cuando vos a la gente le brindás calidad lo reconoce, porque se da cuenta que lo que está pagando, le vuelve. Siempre estamos pendientes de que el asociado esté conforme y contento. Más allá de las críticas, que existen, el balance es positivo.

Para terminar, ¿podría comentarnos cuáles son las características que mejor destacan a su localidad?

Pigüé es una colonia francesa de 18.000 habitantes. Es un lugar muy pintoresco que está rodeado de sierras. Se caracteriza por ser muy limpio, cuidado y tener un arroyito que lo atraviesa. Aquí se creó la primera Cooperativa de Sudamérica de Seguros de Granizo que fue el progreso agrícola. Así como también se fundó la primera cooperativa escolar que funcionó muchísimos años en la Escuela nº 3. Por supuesto hay, asimismo, muchísimas cooperativas agrícolas, de camioneros, de textiles. Diferentes tipos de cooperativas que enriquecen la economía de nuestra comunidad y recibe una fuerte adhesión por parte de sus socios.  

Qué gratificante que resultó este encuentro. Gracias por la predisposición y nos mantendremos en contacto para próximos sucesos.

Gracias a ustedes por la oportunidad de dar a conocer la realidad de nuestra cooperativa y parte de la historia de nuestra ciudad.

Agustina de Castro Paz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *